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El invierno llegó.

Nunca olvides que vienes de una larga lista de buscadores de la verdad, amantes y guerreros.

— Hunter S. Thompson.

22 de junio. Cierre de listas. Empieza la cuenta regresiva. Las últimas hojas muertas del otoño se fueron con todos los nombres candidateables, el viento que todo lo empuja nos deja hoy las listas limpias de las elecciones presidenciales de un año agitado por la rosca.

Cuando el último grano de arena se lance, y en el tablero hayan caído las fichas, sabremos si estuvo bien esa ultima jugada. Algunos de nosotros aún creemos que es un juego libre y sin trampas, y es que si pensamos en el fraude el ánimo se apaga y lo necesitamos: para ganar.

Se asoma un todo o nada. Un solo ganador más un resto de perdedores. La cosa va a estar peluda, feroz, violenta… quizás. No hay lugar para los débiles, pero sí para situaciones cohensistas que se irán repitiendo (apuesto un ojo a eso) en todas las pantallas que cada vez controlan más nuestro tiempo; de ocio o de cualquier especie.

Nosotros por nuestra parte, estamos apuestos a todo. Al pan pan, al vino vino, sobre las listas la mesa.

Que gane el mejor. Ponele.

ALLANAMIENTO EN PROPAGANDA GONZO

Por Fernando Kempf

Los Azules

Fue esta madrugada. Fumábamos un poco de tabaco peruano junto al Dr. Schnider, sumándole algunos vasos de Ron con hielo para rememorar a mi abuelo Paul y sus días en Puerto Rico. Eso nos llevó a brindar por la primavera que no llega, cuando un golpe cuasi explosivo tiró la puerta de la redacción abajo. Una horda de tombos enojados entraron a los gritos, apuntándonos y exigiendo que nos tiráramos al piso. 


“¿Qué es esta mierda? Debe ser una confus…”, no llegué a terminar la palabra, que uno de los cerdos nazis me dio una patada en el estómago, doblándome en dos sobre el piso.

Golpeado por los Tombos

Luego de palparnos nos levantaron, venían tras.el Doc. Entre dos agentes lo escoltaron hacia afuera, aplicando una llave del tipo “te moves y te quiebro la médula”. 


“¿A dónde lo llevan?”, pregunté. 


“¿Vos quién sos?”, retrucó quién parecía estar al mando. 


“Fernando Kempf, trabajo acá”.


“Ah si, Kempf”, dijo acercándose, antes de darme un fuerte cross de derecha que me hizo besar el parquet. “Saludos de Sergio Massa”, agregó sonriendo.

Sergio Massa


“Era cantado, en algún momento iba a suceder”, pensé mientras trataba de reincorporarme. “Canarios de mierda, ya les va a llegar su día”, dije cuando se fueron. Por suerte la redacción no fue destruida como suele suceder en estos casos. Vinieron directamente por Schnider, con lo cual estoy seguro que tiene que ver con alguna cuestión de orden público. Sus intenciones de volverse un dirigente social, fueron consecuentes con su acercamiento al polémico Grabois. Eso quisiera verlo… un rubio con cara de Nazi alcohólico al mando de una agrupación social. 


Mientras me ponía un poco de hielo en la quijada, la puerta volvió a venirse abajo. “¿Y ahora qué?”, pensé cuando giré la cabeza y apareció la Perra Mardel con anteojos de sol, un sobretodo negro, una mochila sospechosa, y actitud frenética. 

Mardel Trinity


“Wow.. ¿Trinity? que bueno que llegaste. Hubieses sido muy útil hace un rato”, dije. 


“No lo dudo, pedazo de inútil. ¿Qué pasó acá?”, preguntó al ver unos bancos y computadoras tiradas. 


“Vinieron los azules y se llevaron a Schnider”. 


“¡NOOO!”, gritó. “¿Hace cuánto?”.


“Media hora, un poco más…”. 

Mochila Sospechosa


Mardel se quedó quieta un rato. Luego miró su mochila y pensó unos segundos. “Mierda”, dijo para automáticamente después dirigirse a la oficina de Schnider y cerrar la puerta. Se escucharon unos ruidos y a los diez segundos salió sin su mochila.


“¿Qué mierda está pasando?”, le pregunté, sin que frenara.


“Fuera de mi camino Kempf, me voy por unos días. No toques nada de la oficina”.


“¿Qué? ¿A dónde te vas?”.

Mardel apuntó hacia la puerta: “Nunca me viste”

Antes de que llegara a salir la sujeté del brazo. “Vení para acá, explicame qué está pasando…”, dije. 


No había terminado de darla vuelta completamente, cuando me agarró de los brazos para aplicarme un rodillazo perfecto en la ingle. Me desplomé nuevamente doblado al piso. Mardel me caminó por encima y partió. 

Rodillazo en la Ingle

Tardé unos 25 minutos en incorporarme. En un mismo día recibí una patada en el estómago, una piña en la cara y un rodillazo en los huevos. Cuánto más debe resistir un hombre en una redacción caótica, abandonado por sus colegas y abusado por su propio país, que no deja de recordarle que lo peor aún no llegó, porque solo metió la puntita. 


Abrí la puerta de la oficina de Schnider y me encontré al perro Elvis, que escapó y se escondió durante todo el allanamiento, parado en sus dos patas como un Don king, husmeando la mochila de la Perra Mardel  sobre el escritorio y moviendo la cola. Al sentirme giró la cabeza para mirarme. Juro que ese perro me guiñó un ojo antes de volver a enterrar su hocico en la mochila. 

Maldito Elvis


DIOS MÍO… Había semejante cantidad de sustancias empaquetadas, como para drogar a toda la Ciudad de Buenos Aires por un mes. Ahí entendí los verdaderos motivos del allanamiento. “¿Habrán estado traficando estos 2?”, me preguntaba a mí mismo. ¿Lo habrá cagado Mardel a Schnider? Era probable, siempre supe que era una Perra. 


Elvis volvió a mirarme y yo a él, lapso en el que nos entendimos a la perfección: “Mano a mano hemos quedado», dice el Tango… 

Gardel

















EL HOMBRE GRISIS.

Quizás soy yo, pero lo siento en el aire: los intentos de Cambiemos por revertir el destino de su performance electoral huelen fuerte a resignación. Eso se nota principalmente en la devaluación de la moneda y de sus metáforas; el último en pronunciar una «épica» fue Esteban Bullrich, ese simpático personaje que tal vez recuerden de intervenciones como: el poema al feto y el latido del corazón con sonido de «sí se puede», en susurro.

Me puse a buscar boludeces, como no puede ser de otra manera un viernes. Pichetto es de Sagitario, Macri es de Acuario, Cristina de Piscis y Alberto de Aries… el primer signo zodiacal, el comienzo. Queda un bache capricorniano por ahí pero la secuencia es bastante limpia. la vuelta a la rueda… para volver al comienzo; un inicio cabrón y bien ariano. A pura energía.

Y ya que estaba en el juego del esoterismo, me vino a la cabeza la imagen de «El hombre gris» de Solari Parravicini; ese hombre que salvaría a la Argentina. Para quién no lo conozca, Parravicini fue un artista que dibujaba profecías: un nostradamus argento que le pegó a banda de acontecimientos mundiales.

¿Será acaso Alberto el Hombre Gris tantas veces anunciado por el misticismo? Algunos dijeron que sería Macri, otros se aventuraron a interpretarlo como la suma de Nestor y de Cristina, como la suma de los colores, lo masculino con lo femenino… Parece igual que aun no se ha manifestado. Pero quién te dice…

La posta es que se viene una re crisis y por más que la sonrisita de Alberto me da un poco más de tranquilidad que los ojitos de cielo de nuestro actual presi sé que esto se va al choto. ¿Nos tendremos que ir todos a la mierda y dejar estas lindas pampas a gente con billetes verdes en sus bolsillos? ¿Cobrarán los sionistas esta deuda tomando tierra? ¿Habrá sido siempre esa la idea? ¿Se llevará finalmente adelante el Plan Andinia?

Intento ver las noticias pero me dan ganas de ponerme un corchazo, o dos. Los colectivos no van a funcionar los domingos a la noche ni los feriados, Pichetto dice que no es parte del gobierno pero pide hacer un debate de vicepresidentes, algo más al pedo que cenicero de moto. Gana argentina en basket y todos somos fanáticos y hablamos de ese deporte… si les decís que el deporte nacional es el pato no te creen y ni saben cómo se juega… Por cosas como estas prefiero adentrarme a la astrología o el tarot; le encuentro más racionalidad a esas milenarias técnicas que lo que nos hace consumir un productor de américa noticias o el mismísimo duran barba.

Viene una crisis, no se cómo voy a mantener la redacción, léase este sucucho donde a veces paran y trabajan Capitana Mardel o Kempf. Y el perro… dentro de poco lo voy a tener que poner a laburar. Quizás podría pasear perros… y sumar unos mangos. ¿Le quedará algo de guita a la clase media para bancarme una changuita y ayudarme a llegar a la canasta básica? Lo descubriremos en el próximo capítulo. Buen finde gente!

Nos mandaron a dormir

Por Capitana Mardel

Hay dos miedos: el miedo a algo, y el miedo al miedo, ese que siempre llevás y que nunca vas a poder sacarte desde el momento en que empezó.»Los Pichiciegos» Rodolfo Fogwill.

La muerte de Daniel Johnston me llevo hacia el estado más sensible y deprimente del que recuerdo. No hay droga que tape “love will find you in the end” sonando en mi cabeza, bajito, en su versión live.
La vulnerabilidad de la tristeza, ¿será una herramienta política?
No recuerdo cuando fue la última vez que estuve sobria pero, vamos, en serio: será que nos prefieren tristes? Somos flexibles y casi todo nos da lo mismo en ese pozo de tierra en el que estamos metidos. Debe ser difícil hacer la revolución si tu novia te dejó.
¿Como vamos a hacer una revolución si siquiera nos besamos?
Vamos, que no es solo la grieta. En menor escala, la cosa está sucediendo.
En la última década disminuyó considerablemente la gente que tiene hijos. Anda a chequearlo a la concha de tu madre. Pero también hace memoria ¿cuantas embarazadas ves por la calle?
¿Cuanta gente besándose en el parque? O agarrados de la mano. Entiendo que los tiempos modernos exigen otras formas de manifestar el amor pero, ¿Chapar intenso mientras las señoras de la tercera edad se escandalizan, en la calle ya no está de moda?
Nos prefieren tristes. Deprimidos. Le hacen un pase de gol a los laboratorios más importantes del país que fabrican ansioliticos. Pero de la mafia de los laboratorios hoy no voy a hablar.
De qué se trata todo esto: es solamente un método de control de natalidad? Para el que tenga dudas sobre este punto acá va un recuerdito con amor

Divide y reinarás. Bendita grieta que nos separa de aquellos que prefieren ver morir a mujeres en espacios clandestinos. Pero también nosotros, estamos cada vez más lejos. Las drogas ya no alcanzan para sentir alivio y olvidarse de la soledad que se siente porque no llegaste a fin de mes y salir con tus amigos no es opción.
Nos quieren pobres, y no exclusivamente por llevarse todo lo nuestro. Nos quieren pobres, cada vez menos niños, menos casamientos, ¿y el futbol para todos? Los pequeños encuentros de festejo, nos sacaron el ocio. No lo merecemos.
Así estamos.
Preocupados por la economía, angustiados porque el otro no entiende lo que está en juego, en el afán de hacerlos entrar en razón, más nos alejamos y quizás no tenga tanto sentido invertir en esa discusión.
Son mis compañeras, las drogas son el paliativo para estos años de desasosiego.

Nos quieren dormidos. Con los ojos cerrados es más fácil.

Vamos, compañero, cómele la boca a esa chica en el parque, arma tu Banda de rock, casate, abraza a tus amigos aunque hayan votado a Macri, tomate vacaciones, porque aunque te hagan creer lo contrario, te lo mereces.

AMO A UNA RUBIA MACRISTA

Por Fernando Kempf

En el Puerto de Frutos de Tigre, hay un enorme complejo hacia el costado del sector de mulles, llamado Dock del Puerto. Una apuesta a la urbanización comercial que pretende el Intendente Julio Zamora, dónde pese a la macrisis, turistas y domingueros se las arreglan para imaginar que están en un lugar civilizado, donde la belleza autóctona del aire libre logra que uno se entregue al azar. No por nada el Casino es la atracción principal, mientras los locales aledaños exponen sus ofertas relamiéndose los labios, cual lobo disfrazado de abuela mientras Caperucita juega despreocupada por el bosque.

El Trilenium de Tigre

Terminé allí accidentalmente, luego de ser injustamente echado del Trilenium tras un breve intercambio con un mocoso, que no quiso entender que el Bloody Mary lleva 3 gotas de salsa Worcestershire Y 3 gotas de salsa Tabasco.

«En la Universidad del Cocktail enseñan que puede ser opcional, sino el trago le queda muy agrio», decía esa especie de extraterrestre vestido con una camisa entallada y peinado de Messi.

«En la Universidad del Cocktail son una manga de mierdas malnacidas, que merecen ser acribillados en campos de concentración norcoreanos», repliqué subiendo el tono a medida que el niñato hacía un gesto soberbio hacia los patovicas de la entrada. «¿Qué miras Millenial de mierda? ¡Mi vida no está en Instagram, maldita sea! ¡Estoy en los putos libros de historia carajo! Mundial 86′, caída del Muro, ¿Dónde mierda estaban vos y tus amiguitos eh? ¿¡En la universidad del Cocktail sacándose fotos del pito?!».

Bloody Mary Bien hecho

Para ese entonces, dos grandotes con cara de no repetir las cosas me dijeron que los tenía que acompañar. Yo había ido tras el rumor de que ahí estaba Sergio Massa almorzando junto a Malena. Mi intención era obtener alguna declaración relevante, pero necesitaba un precalentamiento mínimo de tres Bloody Marys, antes de abordar a un ex líder político, que hoy se asemeja más a un vendedor de autos usados. 

Don Sergio

«El mundo está muerto, no hay esperanzas», me dije a mí mismo antes de fondearme el vaso de plástico con lo que quedaba del Boody Mary. Decidí seguir caminando recto antes de ir al estacionamiento. El sol me pegaba en la cara haciendo que los efectos alcohólicos me indujeran a flotar con el viento.

Los locales que rodean el centro del complejo, hacen que el atractivo sea el espacio y la comodidad. Una especie de shopping, pero sin esa sensación de aprisionamiento consumista de los grandes centros comerciales. Solo démosle unos años…

Docks del Puerto

Fui atraído hacia un local particular, donde el aroma a frescura me hacía mirar collares y accesorios claramente femeninos.

«¿Te puedo ayudar?», dijo una voz aguda de costado.

«Ahhh…», las palabras no salieron. Mi cerebro quedó anulado frente a una bomba literal, que explotaba frente a mí. Sus ojos eran los más celestes que jamás haya visto, conjugando a la perfección con un tono de piel caribeño y sedoso. El pelo rubio y bien largo me dio la pista de que estaba frente a una trilliza de oro, o alguna modelo de los 90’s que no podía reconocer. Durante todo ese lapso, la rubia no dejaba de mirarme fijo, tirando una sonrisa asesina.

“¿Todo bien?”, preguntó sin retroceder un paso, dejando en claro que conoce su poder y sabe cómo usarlo.

“Si, perdón. Me quedé colgado”, respondí mientras ella seguía sonriendo. “Estaba mirando que está todo muy lindo. ¿Es tuyo el Local?”.

Local de Accesorios

“Si, alquilo. Estoy acá hace un año casi”, me contaba mientras unas mujeres se probaban anillos, y sus maridos aprovechaban para disimuladamente mirarla a ella.

¿Y quién podría culparlos? No todos los días uno ve de frente semejante belleza y vive para contarlo, sin ser acusado de violador.

Su nombre era Sol y tenía cuarenta y pico. Al menos es lo poco que pude recabar antes de que se inmiscuyera en una conversación con un grupo de posibles clientas pacatas, que se quejaban de la más que probable vuelta de Cristina.

Cristinita

“Yo no tenía un peso antes, y con Macri puse mi negocio. Acá el que busca puede, lo que pasa es que es más cómodo no laburar y que te den…”, decía Sol alabada por las señoras.

Tras algunos minutos donde se acentuaban las posturas macristas, decidí dar una vuelta para no dejar en evidencia mis claras intenciones depravadas. “Aunque una rubia de semejante calaña, debe estar más que acostumbrada a lidiar con pajeros como yo”, pensé mientras daba la vuelta por un segundo round.

Sol vivió su niñez en Chile antes de venirse para acá. Se fue a California entre los 20 y los 30 años, tuvo algunos hijos y luego volvió. Acá se separó y desde entonces se dedicó a diferentes comercios: textil, automotriz, y ahora accesorios. Odia a Cristina y a “todos los vagos kirchneristas que la votaron”.

Cristina y sus Fieles

“Bueno, mucha gente se quedó sin trabajo injustamente…”, dije poniendo a prueba su tolerancia.

“Si, pero la gran mayoría en vez de preocuparse por conseguir otro trabajo prefiere ir a las marchas y exigir. En Estados Unidos el que se queda sin trabajo sale a buscar otro, no se va a cortar una calle para protestar que lo rajaron”. Una respuesta tan cierta como clichada.

“Bueno, es otra cultura. Por otro lado votan a un tipo como Donald Trump…”, retruqué.

“Donald Trump representa una porción muy grande de los americanos…”.

Trump Infraganti

“Igual que Cristina una porción muy grande de los argentinos”. Se hizo un pequeño silencio de tensión.

“Bueno, si te gusta Cristina votala”, dijo Sol con cierta resignación.

“No, aborrezco a esa perra. Debería ir presa”, contesté indignado.

“¿Y para qué la defendes entonces?”.

“No la defiendo. Pero entiendo que el que se quedó sin laburo lógicamente la va a votar”. Sol me miraba fijo, haciendo que mis pulsaciones aumentaran junto al deseo de besarla para siempre. “Aunque lo votaría a Macri una y mil veces, si eso me diera la chance de invitarte a tomar algo…”, agregue tirando las cartas sobre la mesa.

Sol hizo una pequeña mueca sensual de costado. “Tal vez en otra vida”, dijo mientras comenzaba a bajar las persianas de su local.

“¿Eso es un SÍ?”, pregunté ilusionado.

“Nop”, respondió con crueldad, cerrándome las puertas en la cara.

Me di la vuelta, prendí un cigarrillo, le grité “Te Amo”, y me fui.

La Rubia Macrista

  

Argentina Shit Store

Por Capitana Mardel

Ningún estado del cuerpo es más delicado que bajo los efectos de drogas depresoras del sistema nervioso combinadas con drogas recreativas estimulantes un poco más espesas.

Salvo uno: un cuerpo sin alimentar. El sistema digestivo empieza a rugir, la capacidad cerebral comienza a sosegarse, las funciones nerviosas trabajan con la lentitud del cerebro de Laurita Alonso, y todos en este costado del mundo sabemos lo peligroso que puede ser.

La droga depresora de este sistema tiene nombre de partido político y cara de garca.

Son los que te dicen que por una coca y un choripan miles de personas te acampan en el centro de una ciudad una noche helada. Sorpresa: los que arriesgan este tipo de premisa sin alma son los mismos que por un billete verde venden a sus madres, se bajan los pantalones y le festejan los chistes sin gracia a un presidente sin gracia.

La última vez que se aplicó la emergencia alimentaria en Argentina fue en 2001, y hasta parece que Antonio antes de morir le hubiese dejado el manual a el Mauricio para hacer todo mierda en tiempo récord.

Y hablando de mierda…

Desgraciados, no puede uno drogarse en paz en su casa porque estos desalmados son capaces de sacar toda la euforia de la vida a fuerza de discursos como estos:

Negri con muchos valores y principios

Y es que, ¡carajo! No lo dejan a uno fumar y pensar en cuestiones de ecología, en que este planeta dentro de unos lustros será inhabitable y cuestiones de una proporción mayor al hambre de poder de un sujeto descarado.

Y hablando de ecología, nuestro presidente ojos de cielo firmó otro DNU, como si ya no fueran pocos los motivos para que uno pase más tiempo indignado que respirando:

Sí. Sí. Así como lo ves. Batman y Robin autorizaron la importación de basura.

No es un Apple Store en cada esquina pero tendremos mierda reciclada para tirar al techo, si es que lo tenemos para entonces.

La Cuenta Regresiva.

Por Dr. Schneider.

Si quieres una visión del futuro, imagina una bota aplastando un rostro humano, para siempre. GEORGE ORWELL

Faltan 53 días para las elecciones oficiales, no las PASO careta: las posta, las que valen, las que ya no van a dejar excusas.

Estoy en la redacción, desayunando un destornillador. Lo veo a Kempf, hipnotizado por la pantalla de su celular, riendo como niño. Seguramente le habrán pasado un video de un burro cogiéndose a un travesti o algún meme de Cristina o Grabois. Los gustos de Kempf son así, bizarros, patológicos. Estos días estuvo tenso; Macri cada vez mide menos y eso es inversamente proporcional a la llegada de la Campora al poder. Quiero regalarle una remera de Pato Bullrich, pero no se cuándo cumple años. Y no voy a preguntarle.

Al otro lado de la sala y la realidad, Capitana Mardel tiene la sonrisa estampada en la cara, contenida pero violenta. Cuenta los días a cada rato, cual placa roja de crónica. Lo busca con la mirada a Kempf y está atenta a cualquier comentario que haga para rematarle. Me juego la vida que anota en su cuadernito ingeniosas respuestas que luego memoriza para lanzar en el momento indicado. Busca complicidad en mí, pero tengo que mantenerme (aunque Kempf no lo sienta así) neutral: anarquista y que explote todo.

Ni Lanata logró graficar tan bien la grieta.

El gordo Lanata poniendo cara de grieta.

Recalculando: Faltan 97 días para la asunción del próximo presidente que, si todo se da más o menos parecido a los resultados de las PASO, sería el Alberto.

Pero esto es Argentina y en un día puede pasar cualquier cosa. En 97… puede declararse el default, que todo el mundo sin ningún argumento aparente (cual inspiración en Ensayo sobre la lucidez de Saramago, pero a la inversa) vote a Macri y Mauricio gane por el 102% de los votos… sin fraude, crear luteranos, inventar una app que elimine el hambre del mundo, generar la tercera guerra mundial (pongo mis fichas a que la inicia Carrió), llegar a la luna, tener 103 presidentes, inventar una nueva bitcoin que nos convierta en potencia mundial, bardear a Putin y que nos tire una bomba que nos erradique del planeta, ganar el mundial… aunque se juegue en 2020. Si algo aprendimos los argentinos por el mero hecho de existir, es ser inmortales durante el tiempo en que estamos vivos; y a votar a la derecha cuando juntamos 3 pesos de más, para que después debamos 100 y tengamos que volver a juntar.

Messi levantando la copa del mundo en el 2019.

Comienza la cuenta regresiva por el cambio de gobierno (cambiemos, cuek) paralelamente junto con la del dolar. ¿Cuántos morlacos quedarán cuando el bigote llegue al sillón de Rivadavia? ¿Habrá algún billete para dejar de propina? No lo sabemos… Lo que siento es impotencia. Creo entender un poquito de economía, pero de nada sirve eso si, en medio de una charla con argumentos, todo termina en «se robaron todo» «se robaron un pbi» «los bolsos de López» «la matanza…». No se puede ir contra la corriente. La gente no entiende que la corrupción está enquistada en la política y la política es intrínseca a la corrupción: cual simbiontes, cual…. Venom, se necesitan mutuamente para sobrevivir. Cuando entendamos eso nos vamos a sacar un peso grande de encima. Y vamos a crecer. Y cuando crezcamos lo suficiente, la corrupción seguramente no sea un problema, no exista. Es muy probable que se extinga. Ahora, por lo pronto, cuando el mando cambie, saldrán a la luz todos los chanchullos de este gobierno. Comenzará la indignación de la clase media, también su frustración de haber creído en algo diferente que termino siendo lo mismo (y peor) pero con mejor diseño y modales.

Venom: la metáfora copada que se me ocurrió para relacionar política y corrupción.

Y mientras el dolar se va a la mierda (en precio y fuga), el hambre la desocupación y la miseria crecen cada vez más (según el INDEC que ahora sí corrobora que nuestra miseria es real), el amazonas se reduce a cenizas, se cumplen 5 años sin Cerati y Capitana y Kempf se comen las uñas por motivos diferentes, en mi cabeza solo hay una cosa: la cumbia viral que dice:

«Macri ya fue, Vidal ya fue, si vos querés, Larreta también, si vos querés Larreta también».

¿Ganará gracias a este cántico de guerra Lammens, bastardo de Tinelli, la gran batalla contra el anunaki Larreta en la tierra de los fachos? No venía tan manija desde la última temporada de Game of Thrones. Espero que el resultado sea un toque mejor y que no quede voyando por ahí una Gabriela… the broken.

No vives de en- sa – la -sá! Mamá, tu también? La tonada es pegajosa.

Faltan millones de días para terminar de pagar una deuda que ninguno de quienes le estas palabras tomó, espero que al menos haya venganza contra los traidores…

ERASE UNA VEZ EN… MATANGA

Por Fernando Kempf

Bienvenidos al país peronista. Sin pudor, canten tranquilos “Vamos a Volver, vamos a volver…”, y cumplieron. O al menos están por hacerlo. De la mano de Fernández y su doble de riesgo (¿Cuál es cuál?), el “Peronismo” vuelve a gobernar. Levanten las banderas, griten, copen las calles, celebren, porque ahora si llegó el momento de tomar lo que les corresponde por principio. Porque la Argentina, o es peronista, o muere en el intento.

Viva Perón

Y es así señores. El peronismo al rescate como siempre, esperando su momento con la daga bien empuñada tras la espalda, en silencio y agazapado. Solo asoma su cabeza para mirar las heridas oficialistas, y hacer un nuevo corte para que la presa se desangre lentamente. Porque hay muchas cuentas que cobrar, empezando con la justicia. El pabellón K finalmente respira. Julio, Lázaro, Amado, Roberto, César, y por sobre todo Milagros allá en Jujuy, todos los “Presos Políticos” tendrán finalmente su día después de mañana, en el que podrán saldar sus cuentas con la ley y recoger el guante.

“Si votaste a Macri, votaste a un peronista”, decía Schnider sonriendo mientras tomaba su pinta de Honey. Nunca confié en su juicio, y mucho menos desde que decidió empezar a hacer Trap.

Duki Schnider

“¿No estás un poco grande para estas pelotudeces de adolescente precoz?”, pregunté sin filtro alguno.

“¿Y vos no sos un poco Gorila para votar a un peronista?”, respondió sin ser consciente de que me encontraba en perfecta posición como para degollarlo con mi propia pinta. Pero la cerveza aumentó y no estaba para derrochar ni un sorbo.

“Agradecele a Macri”, dijo Schnider y fue suficiente. Fui al baúl del auto, agarré el lanzallamas, ajusté el tanque contra mi espalda, y volví por él. “¡Viva Perón!”, gritó cuando entendió que su destino estaba sellado.

A fuego lento

“Si… viva Perón”, repetí antes de dispararle la primera llamarada Moe, aunque esta no tenía jarabe para la tos, porque se comprobó el grado de adicción que generaba en los niños. Según cifras del SEDRONAR, uno de cada cinco chicos de entre ocho y doce años, desarrollaron conductas compulsivas y cierto grado de abstinencia al dejar de tomar el jarabe. Se reportó que algunos incluso manifestaron pensamientos kirchneristas, y deseos de cortar avenidas.

Llamarada Moe

Pero eso no fue un impedimento a la hora flamear al imponderable Dr. Schnider, que ardía sin emitir el más mínimo sonido.

Las llamas lo incendiaban por completo, dejando al desnudo un alma brillante, inocua, libre de un dogmatismo ideológico predominante que lo sesgara. Libre de ese cáncer político que lo obliga a odiar a Macri por definición.

Pero en el fondo aún se veían resabios que no terminaban de quemarse. Ya no quedaba carga y el fuego se extinguía. Una vez disipado el humo Schnider seguía ahí con su cerveza, intacto, mirándome a los ojos. Atrás de él se paraba un oso enorme, que resultó ser Baradel. Luego estaban Moyano, Tartamudo De Pedro, Victoria Toloza Paz y su anciano marido, Máximo, el Niño Axel….

Yo apretaba con todas mis fuerzas el lanzallamas, pero el fuego se había extinguido y los K comenzaban a caminar hacia mí cual la peor clase de Zombis.

La mano de Schnider moviéndose delante de mis ojos me sacó del trance, “¡Eu! ¿dónde estás? Te fuiste…”.

“Si, estaba en un maravilloso mundo tarantinesco, donde todos los peronistas ardían a fuego lento”.

El Mundo Tarantino

“¿Y los cantantes de Trap?”, preguntó preocupado.

“… Tal vez…”, dije antes de agarrar mi campera para salir a fumar un cigarro y despejar mi trastornada mente. Aunque: ¿Por cuánto tiempo? Mi Thompson interno comenzaba a presionar con fuerza, buscando la salida de emergencia.

Porque aún no llegaron, pero ya se los siente respirando ansiosos desde atrás. Aunque esta vez no será ella la encargada de llevar la corona, no señor. Por que el peronismo se renovó, se modificó, tiene una nueva cara.

Hijo de Alberto

Hoy es Alberto Fernández quién representa ese costado oscuro, banal e incurablemente violento del peronista, que todo el resto de los argentinos aprendió a temer y detestar. Un peronista liberal del siglo 21, con su hijo/hija/trans, o lo que sea que es esa cosa, y su perro divertido, que no son más que una careta moderna, adaptada, para esconder al monstruoso Dr. Hyde. El que habla por nuestro predador interno, el patotero y bocón que se termina convirtiendo en algo abominable, lleno de garras y cicatrices que sangran por las noches, cuando la luna se acerca demasiado.

CEPODRIÓ TODO

Por Capitana Mardel.

En este país, el fin de semana de descanso no existe.

Si Dios hubiera nacido en Argentina, el séptimo día hubiese visto el superclásico y amargadose por medidas arbitrarias e imprudentes de un presidente desquiciado.

Si uno no está volado bajo los efectos de algún narcótico, informarse en la pausa dominical resulta abrumador. Según mis informes, la situación económica a la que nos han estado arrastrando, aumentó en gran porcentaje la cantidad de jóvenes de Palermo que tienen Netflix y fuman marihuana para evadir la realidad que este gobierno nos viene facilitando. De todas formas le dejaré ese tópico a Kempf que si de consumo se trata se mueve como pez en el agua. Sin embargo, fuera de los barrios pudientes de esta ciudad que por mi puede desaparecer cuando la locura colectiva lo demande, no hay datos. No hay censo que nos indique cuánto se consume en las villas porque de todas formas nos interesa velar por el bienestar de aquellos que sí irán a la Universidad ¿Verdad, Mariu?

Por suerte en Gonzo tenemos Netflix y tenemos en el mismo lugar en el que trabajamos, una nave saturada de drogas, preparada para volarle el lóbulo frontal a un ejército.

Y no es que lo estemos esperando, pero en caso de que haya una revolución: nosotros estamos armados.

En qué nos mantuvo ocupados el presidente este fin de semana: volvió el cepo.

La cobertura periodística responsable, y el pobre zopenco de Lacunza pusieron toda su energía en renombrar aquello con una nomenclatura más amigable y que no suene tanto a aquella que se utilizó durante el gobierno anterior y que ha sido pulverizada, de los creadores de “reperfilamiento” llega su amigo: “control de cambio”.

 No me considero una groupie de Marcos Peña, pero me ha puesto en el lugar de reconocerlo un espadachín del discurso. De a poco voy descubriendo que me gana el corazón su capacidad de manipular el juicio colectivo cuando ya no hay divisas para convencer a nadie, la herramienta favorita de Gonzo: la palabra.

Puedo asegurar que no me he imaginado jamás que este sea el gobierno más populista de todos. Sorpresa y media ¿Eh?

Al final del día, uno no sabe si las 19 botellas de pisco barato que consiguieron el Dr. y Kempf a precio chino le han arruinado a uno la sinapsis o vivimos en un deja vu inoculado: la rueda eterna gira cada vez a mayor velocidad.

¿Cuál es el costo político para el oficialismo y su grupete de amigos?

Ninguno.  El tesoro está lejos nuestro, los piratas que juntamos las monedas de una fortuna que sale volando en jets privados.  Toto, Nicky y Mau: manden postales y traigan alfajores. Desde Gonzo, les deseo, como lo ha sabido hacer nuestro caballero de la quema: un buen cáncer en los huevos, una vida llena de vacío, trap del Duki sonando en sus oídos por la eternidad y la peor de las maldiciones: reconocerse en el espejo como los culpables de la nuestra.

EL TRAVESTI CHAVISTA

Por Fernando Kempf

Freddy

Un escritorio, una computadora, Queen sonando de fondo, pasillos y más escritorios que derivan en la oficina del Doc. Al lado la cocina y finalmente el perro mirándome con cara de orgasmo.

«Te llaman Lagartija14, pero para mí tenes más pinta de Elvis», le dije antes de volver a la pantalla en blanco. Me tocaba publicar y no me salía una palabra. Volví a echar un vistazo por toda la redacción. «Esta oficina es un asco», pensé. El animal me seguía mirando con cara de pervertido y movía la cola.

Imaginaba lo terrible que debe ser la vida del oficinista, mientras caminábamos con Elvis rumbo a la plaza. La distracción me costó un sorete blando del infeliz en el medio de la vereda de la casa de una abuela. No fue hasta que la señora salía de su hogar, que se encontró con un perro hijo de mil putas cagándole la entrada.

Stronsso

«No te preocupes, yo tengo perritos también así que después junto todo».

«Señora que Dios la bendiga», le dije antes de seguir caminando. «Perro pelotudo», deslicé en voz baja, sin esperanzas de encontrar sensibilidad en un Labrador con deficiencia mental.

A media cuadra de la plaza vive el General Cayunco. Parada obligada, aunque no hubo necesidad de tocar el timbre dado que estaba parado justamente en la puerta de su casa.

«¿Que haces acá en la entrada?», pregunté.

«Estoy esperando a una amiga», respondió sorprendido de verme.

«¿Quién? ¿La conozco?», insistí.

Venezuela

«No, es venezolana», dijo de manera claramente evasiva. Percibí que algo no andaba bien, Cayunco estaba entre tentado y nervioso.

«¿Te pasa algo?».

«No, estoy esperando nada más. ¿Vos seguís o…».

«Hola», irrumpió una voz desde atrás.

Al darme vuelta lo comprendí todo. La venezolana era un travesti. Hubiese seguido caminando con el perro, pero no quería perderme el espectáculo.

Entramos al living de Cayunco mientras Elvis se frotaba contra una planta.

«¿Y ustedes cómo se conocen?», pregunté intrigado.

«Somos amigos», dijo ella mientras Cayunco sonreía picarescamente de costado.

Su nombre era Lucía y había llegado hacía dos años. Según sus palabras, era la amante de Diosdado Cabello y tuvo que escapar cuando su esposa descubrió el trans affair.

Diosdado, el Picante del Chavismo

«¿Te rajó Diosdado?», quise saber.

«Me mandó aquí para resguardarme con gente del partido, que me ha acogido maravillosamente», respondió.

«¿Que partido? ¿El Chavismo?».

«Nooo, del kirchnerismo».

«El kirchnerismo no es un partido», aclaré.

«Bueno, el peronismo… tu sabe», respondía con ese acento mitad caribeño, mitad camionero. Era idéntica a alguien, no podía recordar a quién.

Viva Peron

«¿Pero haces algo para el peronismo?»

«Claro, yo soy dama de compañía tu sabe…, y mis clientes son gente del partido…».

«Dama de compañía…», dudé.

«Puta», aclaró Cayunco.

Me quedé callado un instante. «¿Alguno candidato?».

Lucía sonrió, «Nooo, yo no puedo contaaaar, tu sabe… Pero….».

«Peroooo…».

Ella seguía riendo, era un lindo trava. «Hay que chismoso que eres… Mira, solo te diré que uno es candidato, y no voy a decir a qué. Otro es ex funcionario de la Cristina, y un par son de algunos sindicatos», contaba.

Cayunco trajo whisky. «Toma Luchito», le dijo dándole un vaso. No pude dejar pasar el apodo en masculino, aunque no me sorprendió tratándose de una persona sin el más mínimo límite.

Posibles clientes de Lucía

«Vamos, no me dejes así. ¿Kicillof o Fernandez?», insistí convencido de su fuerte parecido con un actor o un futbolista, aunque no podía distinguir bien quién.

Lucía se reía sin decir nada. Cayunco se fondeó su vaso de whisky y lo golpeó contra la mesa ratona de vidrio, cual martillo de juez dictando sentencia. «Bueno, ¿Sale trío?», dijo.

“¿Ehh? ¿Perdón?”, respondí exaltado. “Yo no me voy de acá hasta que vos me digas con qué candidato Kirchnerista haces el amor”, agregué apuntando a Lucía.

“Hay mi amor, quédate todo lo que quieras, que quién chupa una chupa dos”, dijo mientras se arrodillaba y desabrochaba el pantalón del pervertido de Cayunco, que no dejaba de sonreír. “Viva la Revolución Bolivariana”, dijo antes de ir a lo suyo. No conforme con generarme un trauma de por vida, al ver accidentalmente por medio segundo el monstruoso pene del General, tuve que soportar al energúmeno canino levantando la cabeza para mirar excitado la situación, moviendo la cola.

“No tengo tiempo para estas cosas”, pensaba camino a la redacción. Suficiente con vivir en un país desquiciado, en ebullición constante, donde aparentemente un travesti venezolano complace las fantasías de varios peronistas, además de al degenerado de Cayunco.

Y así, de un instante al otro, recordé a qué futbolista me hacía acordar, el Hermoso travesti Chavista.

Burrito, sos vos???